Mens sana in corpore sano 2.

La expresión Mens sana in corpore sano está extraída de uno de los poemas satíricos escritos por el autor romano Décimo Junio. FOTOS-VÍDEO.

Dentro del contexto.

En primer lugar y evidentemente, hay que encuadrar la frase dentro del contexto de la época. Además en la que las civilizaciones daban un estricto valor y gran importancia a la formación intelectual, atlética y espiritual del individuo (mente, cuerpo y alma).

También se calcula que fue hacia el último cuarto del siglo XIX cuando la expresión ‘mens sana in corpore sano’, tal y como nos ha llegado hasta nosotros, empezó a utilizarse con el fin de popularizar las técnicas de gimnasia moderna. Por aquel entonces cada vez más de moda, y para ello se comenzó a pronunciar sin la vinculación religiosa, tal como hacía la frase en su origen (Orandum est ut sit).

Sin embargo en ese tiempo, el concepto que asociaba tener una mente sana con un cuerpo sano también se popularizó en gran medida gracias al entusiasmo de Pierre de Coubertin. Como resultado fue quien luchó para difundir las ventajas del ejercicio físico y trabajó incansablemente por recuperar los Juegos Olímpicos.

Tal vez te interese leer y descubrir el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones.

“qui spatium vitae extremum inter munera ponat naturae

qui ferre queat quoscumque labores.

Nesciat irasci, cupiat nihil

et potiores Herculis aerumnas credat saevosque labores et venere et cenis et pluma Sardanapalli.”

Monstro quod ipse tibi possis dare; semita certe
tranquillae per uirtutem patet unica vitae.»


En su traducción al español:

«Se debe orar a los dioses que nos concedan una mente sana en un cuerpo sano.
Pedir un alma fuerte que carezca de miedo a la muerte.
Que considere el espacio de vida restante entre los regalos de la naturaleza
y pueda soportar cualquier clase de esfuerzos.
Que no sepa de ira, y esté libre de deseos.
Las adversidades y los trabajos terribles de Hércules son mejores que las satisfacciones. La fastuosa
cena y la cama placenera de plumas de Sardanápalo.
Te muestro lo que tú mismo puedes darte, con certeza de que la virtud es la única senda para una vida tranquila.»

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